Antes de empezar el proceso de onboarding conviene dejar por escrito qué hacemos, qué no hacemos y qué esperamos de tu parte. Así evitamos malentendidos y llegamos a cada etapa con la información ordenada.
Armamos juntos un panorama ordenado de tu situación: ingresos, gastos fijos, capacidad de ahorro mensual y objetivos de mudanza o compra. Revisamos qué documentación tenés disponible, qué te falta reunir y en qué orden conviene presentarla. También te ayudamos a estimar los gastos asociados a la operación (escrituración, verificaciones, mudanza, adecuaciones iniciales) para que llegues a la instancia de decisión con un margen razonable contemplado. Todo el trabajo es de planificación y organización previa, no de gestión crediticia.
No somos una entidad financiera ni brindamos asesoramiento financiero regulado. No otorgamos créditos, no aprobamos operaciones, no intermediamos con bancos ni con escribanías, y no recomendamos instrumentos de inversión específicos. Tampoco fijamos tasas ni condiciones de financiamiento. Si tu caso requiere una evaluación crediticia formal, te orientamos sobre qué tipo de profesional conviene consultar, pero la decisión y la gestión quedan siempre de tu lado.
En general trabajamos con comprobantes de ingresos de los últimos meses, resumen de gastos fijos, un detalle de ahorros disponibles y, si ya tenés una vivienda en vista, la información básica de la operación. No hace falta que tengas todo perfecto desde el primer encuentro: parte del onboarding consiste justamente en identificar qué falta y priorizar. Guardá copias digitales ordenadas por fecha, porque eso simplifica cualquier trámite posterior con terceros.
La primera conversación suele ser de alrededor de una hora y sirve para encuadrar el caso. Después vienen dos o tres encuentros de trabajo donde revisamos números, documentación y objetivos. Entre reunión y reunión te llevás tareas concretas para completar en tu casa. El ritmo lo marcás vos: hay personas que resuelven todo en dos semanas y otras que necesitan un par de meses para ordenar ingresos variables o esperar la renovación de algún contrato laboral.
Los datos que compartís se usan exclusivamente para el trabajo de planificación que acordamos. No los cedemos a terceros con fines comerciales ni los publicamos. Podés pedir en cualquier momento que eliminemos la información que ya no sea necesaria para el proceso. Si en algún punto decidís no continuar, no hay penalidad ni obligación de seguir: el onboarding se puede pausar o cerrar cuando quieras.
El onboarding de Move Your Home Loan no es una reunión única. Es una secuencia de encuentros cortos donde ordenamos números, papeles y expectativas antes de avanzar con cualquier decisión de compra o mudanza. Abajo está el recorrido típico, con lo que se trabaja en cada tramo y qué queda resuelto al cerrarlo.
Primera conversación de cuarenta minutos. Revisamos ingresos declarados, gastos fijos del hogar, deudas vigentes y el monto que hoy destinás al ahorro. No pedimos documentación todavía: la idea es entender el punto de partida y detectar si el objetivo que tenés en mente es viable en el plazo que imaginás.
Con los datos de la primera charla armamos una planilla simple: ingresos netos, gastos corrientes, cuota estimada y margen para imprevistos. La revisamos juntos y ajustamos supuestos. Al terminar esta etapa ya sabés cuánto podés destinar por mes y qué rango de operación te queda cómodo, sin quedar al límite.
Acá entra el checklist de papeles: DNI, recibos de sueldo o comprobantes de ingresos, constancia de monotributo si corresponde, resúmenes bancarios de los últimos meses. Ordenamos todo en una carpeta digital y marcamos qué falta actualizar. Es la etapa donde más se demora la gente, así que la trabajamos con tiempo.
Repasamos los costos que suelen aparecer además del valor de la vivienda: escrituración, verificaciones, honorarios, flete, adecuaciones iniciales. Cada uno se anota en el presupuesto con un estimado. No cerramos números exactos porque dependen de cada caso, pero sí dejamos un margen razonable para no improvisar sobre el final.
Última instancia del onboarding. Definimos metas concretas a tres, seis y doce meses: cuánto ahorrar por mes, qué documentación falta conseguir, cuándo conviene volver a revisar el presupuesto. Te llevás un resumen escrito con las tareas asignadas y las fechas de control. A partir de ahí seguís con el acompañamiento o avanzás por tu cuenta.